Combinar alfombras de distintos tamaños, jugar con estampados o incorporar una obra de arte son recursos sencillos y efectivos para dar al salón un aire más elegante, original y personal. La clave está en crear contrastes que aporten dinamismo sin recargar el ambiente.
El arte puede convertirse en el gran protagonista de la estancia, especialmente si introduce colores, materiales o formas que rompan con la decoración predominante. También las alfombras ayudan a transformar el espacio: superponer modelos grandes y pequeños añade textura, profundidad y un atractivo efecto visual.
Otra forma de dar personalidad al salón es apostar por tapicerías y cojines estampados. Mezclar motivos botánicos, geométricos o abstractos aporta frescura y sofisticación, siempre que se mantenga una misma gama cromática para conservar el equilibrio decorativo.







