La Unión Europea vuelve a poner el foco en las viviendas menos eficientes. Con la entrada en vigor de la Directiva (UE) 2024/1275, España deberá impulsar un plan de renovación del parque residencial con objetivos concretos: reducir en un 16% el consumo medio de energía antes de 2030, tomando como referencia 2020. Más de la mitad de ese recorte deberá lograrse actuando sobre los inmuebles con peor calificación energética.

En España, muchas viviendas presentan deficiencias como mal aislamiento, ventanas poco eficientes o sistemas de calefacción obsoletos, lo que eleva el gasto energético de los hogares. Aunque la normativa no obliga a reformar todas las viviendas de forma inmediata, sí exige al Estado diseñar medidas para mejorar las menos eficientes.

El objetivo pasa por impulsar rehabilitaciones como la mejora del aislamiento, el cambio de ventanas o la modernización de sistemas de climatización, priorizando los edificios con peores prestaciones energéticas.