El mercado residencial catalán vive un giro discreto pero significativo. Mientras el debate público se centra en el acceso a la vivienda, las empresas reducen su exposición: venden más de lo que compran y a un ritmo sin precedentes.
En 2025, las personas jurídicas vendieron 12.010 viviendas más de las que adquirieron, récord de desinversión, según el Colegio Notarial de Cataluña. Aunque aún suponen cerca del 10% de las compras, su retirada es clara, especialmente en Barcelona, donde llegaron a vender casi el doble de lo que compraron.
La incertidumbre regulatoria, el encarecimiento financiero y la menor rentabilidad están detrás de este movimiento. El resultado es un mercado en transición: crece la oferta en venta y gana peso el comprador particular, mientras cae la presencia de inversores.
Los notarios, no obstante, advierten de posibles efectos a medio plazo en la promoción, la rehabilitación y el mercado del alquiler. Cataluña entra así en una nueva fase, marcada por la salida de capital y un menor atractivo inversor del residencial.







